No lo que pudo ser
Lo que fue
Y lo que fue está muerto….o. paz
Hoy es hoy,
No siempre es como hoy,
Será porque ya era hora de que fuese así, como hoy.
Y espero que mañana sea otro día.
Las entrañas se agitan si me llamas,
O si me prometes un carajillo y una eternidad
O si me propongo hacer por una vez las cosas bien
Y que no duelan más de lo que acostumbran
Pero bueno, un día es un día.
Ahora me gustaría poner una película y dormir mientras transcurre.
Ponerse una venda en los ojos es solo querer no verlo, no significa para nada que no exista. Auto-engañarse, es un onanismo que proviene de los más arcaicos sistemas de vida.
Estamos sentenciados a ser la especie olvidada y a auto-eliminarnos, pensaba en su tercer día al servirse el café que quedaba dentro de la cafetera, lo poco que no se había derramado en uno de sus habituales descuidos. Tenía una ligera resaca, víctima de pocas horas de sueño y el tabaco noctámbulo.
Hasta hoy es un día más, incluso hoy¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Hecho de menos tus ojos
Que no hay más ojos
Siento que son los únicos
Que no me miren más ojos
Hecho de menos tus besos
Que no hay más besos
Siento que son los únicos
Que no me besen más besos.
Hecho de menos tus manos
Que no hay más manos
Siento que son las únicas,
Que no me toquen más manos
Me miró como si me amase, me susurró como si me amase, pensé que nadie me había amado tanto, y poco después me confesó que no estaba enamorada.
Y si los puntos suspensivos solo son dolores que no caben en las palabras, y por eso abuso de ellos, por no abusar de la palabras ya existentes, ya usadas, casi casi rotas.
Porque centrarse en las bellezas y sus sinónimos no sería sino un gesto desobediente por mi parte, y al volver a verlo, desmayarme de desánimo. El crepúsculo no es más que una palabra bonita, tanto como triste.
Porque si al acabar hubiese alguna bienvenida, todo tornaría más ridículo, lo bonito de acabar es no despedirse, que parezca que no acaba.
Maleducados
Pero menos invencibles.
Es tanto que no es, no cabe en sí mismo
Ahora no quiero proponer nada, porque no hay nada que proponer, un sin proyectos eterno, casi como una lechuga en vinagre.
Vergüenza, es un don, un estúpido comportamiento de eternos méritos, siempre se va, y desde ahí pues ya sabes que viene a continuación como una película que ya has visto y no recordabas muy bien, como un humo infestado, todo el expresionismo ya se hizo en el barroco, si dije que el arte ha muerto alguna vez me reitero. Ya no queda nada, solo la esperanza, blanco mal que nunca salió de tu cajita, Pandora de desiertos indiscutibles, que mal te hizo la humanidad, que culpabilidad retienes sobre tu regazo, como un gato al que acaricias mientras muere de hambre, exhausto de tanto temor, el mismo decidió no comer y no seguir jugando a tu juego de miradas de medusa, petrificantes, junto a miles da autómatas que ya nada sienten, ni sus archivos. Somos una bandada de chips alojados en algún sistema, todo da erróneo, una y otra vez. Y la naturaleza paradisíaca se guarda para unos cuantos que pueden pagarlo.
Medias de seda, zapatitos de tacón con lacito, y más cosas que no recuerdo. Antes se pensaba así, ahora no se sabe.
Porque centrarse en las bellezas y sus sinónimos no sería sino un gesto desobediente por mi parte, y al volver a verlo, desmayarme de desánimo. El crepúsculo no es más que una palabra bonita, tanto como triste.
Porque si al acabar hubiese alguna bienvenida, todo tornaría más ridículo, lo bonito de acabar es no despedirse, que parezca que no acaba.
Maleducados
Pero menos invencibles.
Es tanto que no es, no cabe en sí mismo
Ahora no quiero proponer nada, porque no hay nada que proponer, un sin proyectos eterno, casi como una lechuga en vinagre.
Vergüenza, es un don, un estúpido comportamiento de eternos méritos, siempre se va, y desde ahí pues ya sabes que viene a continuación como una película que ya has visto y no recordabas muy bien, como un humo infestado, todo el expresionismo ya se hizo en el barroco, si dije que el arte ha muerto alguna vez me reitero. Ya no queda nada, solo la esperanza, blanco mal que nunca salió de tu cajita, Pandora de desiertos indiscutibles, que mal te hizo la humanidad, que culpabilidad retienes sobre tu regazo, como un gato al que acaricias mientras muere de hambre, exhausto de tanto temor, el mismo decidió no comer y no seguir jugando a tu juego de miradas de medusa, petrificantes, junto a miles da autómatas que ya nada sienten, ni sus archivos. Somos una bandada de chips alojados en algún sistema, todo da erróneo, una y otra vez. Y la naturaleza paradisíaca se guarda para unos cuantos que pueden pagarlo.
Medias de seda, zapatitos de tacón con lacito, y más cosas que no recuerdo. Antes se pensaba así, ahora no se sabe.
Coqueteo con la ilustre enfermedad
Cuerpos retorcidos en el silencio
Escuchando sus quejas
A veces sin saciabilidad
A veces sin encontrar palabras que les salven
Dolorosos, placenteros, hasta morbosos,
¿Qué se puede hacer ante un dedo en una boca?
Que implica un futuro silencio, interminable,
Agotador del cuerpo y el alma
Lluvia al bies
Cascabeles de menta
Ensordecedor silencio,
Atronador espacio de densidad
Y esas horribles ganas de tormenta,
Que se asemejan a un orgasmo de viento,
Solo con el roce de una piel añorada,
Imaginada en la mente del perdedor...
Cuerpos retorcidos en el silencio
Escuchando sus quejas
A veces sin saciabilidad
A veces sin encontrar palabras que les salven
Dolorosos, placenteros, hasta morbosos,
¿Qué se puede hacer ante un dedo en una boca?
Que implica un futuro silencio, interminable,
Agotador del cuerpo y el alma
Lluvia al bies
Cascabeles de menta
Ensordecedor silencio,
Atronador espacio de densidad
Y esas horribles ganas de tormenta,
Que se asemejan a un orgasmo de viento,
Solo con el roce de una piel añorada,
Imaginada en la mente del perdedor...
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