No tengo quien me haga fotos
pongo mi ropa en una percha
pero me siguen sobrando unos cuantos kilos
unos catorce kilos concretamente.
Me dices, cariño, mi vida, mi florecilla también,
me dices dejame hablar,
joder, me dices, que no te dejo hablar nunca,
y me cuelgas
para que me tengan que volver a cobrar
el establecimiento de llamada,
pero no tengo tu calor
de tu palma
sujetando mi teta por debajo justo del pezón.


No uso faja,
me gusta el balanceo y los órganos.
Estructuro de forma abismal, la manera exacta de no darte la mano por la calle.
Mi hueco, es una arquitectura sencilla pero imposible.
Me llamas y cuelgas para que yo te llame.
Me llamas y no te lo cojo, porque probablemente no me apetece.
Esto es un infierno, me dices,
sin ti.
Yo, no he adelgazado ni un solo kilo desde que te fuiste.
Pensé que volverías pronto, o ya.
Hago fotos a los músicos que cantan rancheras,
bailo con un señor anónimo,
protejo el olor de tu AXE,
que es el mismo que todos los olores de todos lo que miro pensando que son tú que vuelves.
Te llamo y no te dejo hablar.


Rebeca Figueroa

En el mar nos picaron los mosquitos,
y nos separaron en habitaciones con techo bajo
y papel con flores rosas,
allí los días y los ceniceros se llenaban de largas siestas,
y de vapor, recuerdo el pasillo por el que me dolian las piernas,
pensando en tu sudor etrusco y tu sonrisa clara
en todo lo verano que era, en nuestra arena, con besos acicalados
el pelo, y tus enredos,
yo también bese a otro esa noche de verbena y saltos,
y después te bese a ti y comparé,
la última vez, no quería que me tocases tan dentro, ni tan rápido,
la última vez la hubiese cambiado por un bote de coca-cola light
y un bocadillo de calamares
en la plaza mayor.
Te fuiste a trabajar y me quedé en tu olor, tartamudo,
En esa casa con pasillo infinito y gente viviendo por no hacer otra cosa,
esa casa sin noches reales, y con un telefono fijo lleno de garabatos,
ya sabes cuál. Nunca me dijiste: ven.


Y yo sin embargo lo dejé todo.

CARMEN CAMACHO y el tiempo encontrado

Prefiero sólo decir que lo que viene a continuación lo descubrí perdiendo tiempo, o a la busca del tiempo perdido o un amor de swan en la basura, dedicado por un tal Xavier Diz, que dice que tiene la blandura espesa del día a día, con microorganismo, aburrimientos y temblores, y aún con la opción de lo extremo preferimos quedarnos en el medio. También podeis ver como recita, en cuanto pueda os hago ese regalo.(video).





HOY NO ES HOY
Par délicatesse / J'ai perdu ma vie

Arthur Rimbaud


Ya he salido
con todos los hombres de mediana edad
he gastado el mal tiempo que moja los semáforos
planeando escapar
cerca
muy cerca de esta ciudad
más acá de las rotondas/ de los trayectos
para que nadie nos vea llorar
ni conmigo
Debajoç

contra el frío
me has pedido incuba mis culpas
y que cuando rompan vuele
que no sepan que soy yo
la que te da cuerda por la noche
y unta tus dedos que mañana fallan
a las siete con la gillette?
la estampa rota trae mala suerte
y alas de clínex?
Luego el buffettan libre tus ojos tristes

tus zapatos de difunto
sonríes me sonríes bueno
y qué tal té y más té
El País
estoy rota
qué bien hueles
sin el rímel no soy nadie


No es pose
ODIO LOS TACONES
Los tacones

y doblar el abrigo del revés en general
todo lo que me aparta de la naturaleza
el olor interno de los bolsos la laca
la ceremonia de las medias cosas de esas para
acompañarte
siempre acompañarte
implica ser sublime elocuente interesante
a esas horas en las que si no
sueño despierta
me duermo de pie
?a menudo mando reponer las certezas

y otras bebidas espiritosas
del minibar?
Me parece fatal

que me digas guapa
hola guapa
o Margarita está linda la mar
Me agota
bordear con el dedola húmeda boca
del botellín ver contigo
agazaparse el puente que me cuentes
tu vida que me metas bocadillos
en el escote.

Este aire acondionado soplándonos en el cuello
derrite el centro del mundo
enfría la gracia del laberinto
reseca nuestras miradas
y tus lentillas

Deja que te mire fija bocabajo

Hoy
Hoy que me dices que voy a lo mío
lo sé que ya no soy una delicia
Pero la falsa modestia
es peor que la arrogancia auténtica
Deja que te diga
Esta mañana Dorian Gray

se ensaña a bastonazos con tu espejo
hoy el lobo es un hombre para el lobo
Maifer leidi
alza las manos da alaridos
la Pigmaliona aprende a eructar
porque no tiene no se le caen los anillos
de fina no se troncha
sonríe de brevas a ya veremos
desoye
descree
ya te olvida
se aleja
se oliva
La fierecilla indómita el bicho malol

a nenaca
la perra sinvergüenza
¡la abominable mujer de la campiña!
la sorda de varas
la experta en hormigas
No me busques
No me busques hoy porque estoy

No vengas a ensuciar ni una sola palabra
que le tengo tolerancia cero a la nenuco
Hombre no me traigas ya más flores
no me entres en el templo con los burros
malum folium farfollas
¿no ves que
hoy no es hoy?
Y si llama él

di que Alfonsina está
Porque esta noche
recuento y sé
cuánto y cuánto
sme susurraron güisqui al aliento
tumbándome en un cásate conmigo
o amor mío o piensa en tu futuro
Que no Que hoy no es hoy
Que hoy es mañana Y mañana es esto.






Carmen Camacho
http://www.carmencamacho.net/revistas.html

La extraña necesidad de que existan fósiles falsos

Todo empezó hace casi mil años, cuando era una niña con pecas y achuchones, tenía dos amigas básicamente, y ninguna tenía nada que ver con la otra. Eso me dividía en dos. Me costó mucho reconstruirme, o reconstituirme y reírme. Ahora que sé del escandalo, y de la dádiva, me permito ajustar mis pensamientos a mis actos. Ella, tenía una tortuga, galápago, bien grande se había puesto, había vivido algún año más que nosotras, y eso por entonces, no era nada. La tortuga, parecía estar muerta, llevaba dos días o más sin salir (teniendo en cuenta que los días en la infancia son medidos con cuentagotasdeespaciotiempo), una vez decidida su muerte, pasamos a querer convertir a aquella maravilla de tortuga muerta, en un fósil, para lo que preparamos un tetrabrik de leche, abierto por delante a modo de sarcófago moderno, y tras excavar un hoyo en el suelo (a decir verdad no muy hondo), la metimos dentro y echamos unos buenos puñados de tierra por encima. Estuvimos esperando varios días para poder desenterrarla y hallar nuestro tesoro, una tortuga fosilizada. Cuando decidimos que ya estaba bien, que ya tenía que ser un fósil por narices, nos acercamos a aquel hoyo, y el tetrabrik estaba fuera, sin fósil, ni tortuga, ni nada. Nos habían robado el fósil, estaba claro. Durante años pensamos que alguien nos seguía en nuestras aventuras, y nos espiaba todos los pasos, y que ese alguien, se había quedado nuestro tesoro. Nunca me atreví a desvelar mi sospecha de que, Conchita, así se llamaba la galápago, podía no haber muerto, y haber huido ante nuestro plan de convertirla en piedra para la eternidad.






De entre las dudas que corroen mi alma, está la extraña necesidad de que existan fósiles falsos, y a su vez, la aún más extraña necesidad de sentirse engañado al adquirir uno que lo es.








Rebeca Figueroa

FORMABA PARTE DEL PLAN

Hay tantos tipos de aire. Hay tantas formas de respirar. Hay, existen tantas formas de conciencia, de inconsciencia, individual, colec...