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Telepoetisa, el secreto está en la mesa

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Telepoetisa, telemedium, menos mal que no creo en estas barbaridades, y que sigo siendo la que escribe poesía, no poetisa, no, poeta, no, ni siquiera a veces lo escribe, pues esto es un instante perecedero, y yo sigo siendo después, de escribir, lo que soy, menos mal.


Neonegocioparaforrarseoalmenosintentarlo.


Propongo a todo aquel que sienta un agujero emotivo, un arcoiris iluminado, una necesidad de temblar, o fingir el temblor, que si desean que les lea el futuro recién inventado, recién nacido, o un escrupuloso análisis de amores propios ( los ajenos, todavía no los controlo), se pongan en contacto conmigo, y recibirán, con premura, y candidez, el poema que les toque, otro no podrá ser. 

Para pagar o dejar de deber (qué es al fin lo mismo) el poema recibido, ingresen la cantidad indicada en la cuenta que les reservaré para ustedes, y sus gastos, y sus vicios. 

La poética hoy, es: de algo hay que vivir. Y este negocio, tiene toda la pinta de ser muy digno. 


No sé si escribir un libro,

o toser en la cama mirando el techo.
Tampoco sé que pasará cuando abra la puerta, y otra vez te hayas ido
como todos los días,
que pasa esto
y nunca sé que hacer.
Aquella vez, me encerré
lloré un poco,
telefoneé a un pariente,
lloré más,
y como el que no pierde un zapato,
traté de no echarte tanto de menos como podía.
Mañana, ya no calculo la fecha,
los días que hace, de aquello,
mañana sé que será crudo
olerá a pescado,
he vivido más como el de mañana,
me estirazaré en la cama
como una golfa con resaca,
pensaré con cierta metafísica,
en toda la soledad que despides,
a mi lado.
Veré si me pongo o no tacones,
si hace frío en el patio,
lo he vivido muchas veces,
el mismo aire húmedo
lo temprano del sueño,
lo tarde, del tiempo perdido,
el té, con su bolsita arrugada,
y mis legañas.
Pero siempre parece quedarse algo en el tintero,
como un sueño deforme
que nadie maneja,
tu estrofa,
la primera
del primer día que me viste,
y yo seseé tu nombre,
con los nervios.


Tú: mujer, tranquila que no te voy a hacer nada.


Y yo, para mis adentros: maldita la gracia que me hace levantarme a las 6.00 de la mañana.


Para que no fuese mi cara,
eso,
que tú viste.
Ese día.
El primero.
Y desde entonces días crudos,
días con la tapa de los sesos volada,
y el dolor,
en el suelo.


Me envalentono,
transpiro la suciedad y el sudor, de la cama, tan lisa.
Del vasito de agua en la mesilla,
que parece que siempre tiene algo que decir.
Más alto, el tono, carraspeo,
me veo capaz de entonar un mea culpa,
mientras orino,
como cada mañana,
el pan tostado,
todos los olores se van sobreponiendo,
arrastro la silla delante de la mesa
me hago un hueco,
y son tan fina que cruzo las piernas mientras bebo.


Sorbo, me quemo la lengua,
soplo.
Al final lo he vivido tantas veces,
que ni me duele.


Pero parece, que en el gusto de repetir,
está el intransigente,
asunto
de que desde entonces,
no me permito ningún cambio.


Poema extravagante sobre la conciliadora costumbre de repetir el mismo día. Nuevos poemas exentos.

Ay de quién te hizo volver sobre las rocas,
equilibrio
con las manos en cruz
ya llegabas,
yo me iba,
me quedaba,
y absolutamente no existía,
como ahora.



Autoretrato como Frida, con todas las flores posibles. 
Y una pareja que no termina de decidirse, mirando.


Te hablo por el ombligo. Me parece más directo.

Eres una bola debajo de mi pecho. Una bola dura.

Te voy a llamar Liberto. Lo he decidido hoy, aunque ya lo sabía. Siempre lo he sabido. Mi Liberto, Libertad, me hace tan feliz, tu nombre. Es una especie de promesa, pequeñita, que no cabe en ningún sitio. Espero que no te asuste el carácter messiánico, te aseguro que no es para tanto.Todos los niños vienen a salvar a alguien. Tu mamá es un lugar que no sabe donde ser.

Veo a papá sentado en frente, lo veo desde un tercer piso. El se sienta en un banco de piedra y fuma, espera a que sea agosto y que ya no estemos, en este tercer piso, viéndolo por la ventana. Le tiendo la mano, y le hago saber que te hablo por el ombligo. Se olvida de todo. Y duerme mucho. No quiero que se duerma y que te olvide. 

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[ Muchos días y algún parto]

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Primera carta al Liberto de los ojos como soles.

Duermes en tu cunita, a mi lado. Bueno siempre estás a mi lado, hoy estoy un poquito más lejos, pero tú, seguro que me imaginas bien cerquita, haciéndo ruido en la cama que chirría. 

Tu papá, quiere irse, y yo antes de que el quisiese irse, quería que se fuese, a no quererme a otro sitio. A veces pienso que no sabe querernos bien, y eso me enoja, que se enfade contigo cuando te da el biberón sin paciencia alguna, y cuando no te hace caso porque prefiere ver la tele. Yo te miro a los ojos y veo que te mereces que te quieran de una forma tan inmensa, que no se si es posible, no en él, que es un perezoso, un ánimal crudo, sin sentido de la responsabilidad. Me enfado mucho con él, porque le quiero tanto, y está tan lejos, siempre terminando de hacerse. 

Yo espero tu sonrisa, como el alimento, y si se va, como dice que lo hará, pués que tú y yo sepamos no necesitarle casi nada.

Me gusta como te ríes a carcajadas, y como haces nuevos días. A veces me estorba todo lo demás. Todo lo que no eres tú.


(14-4-2011 LA REPÚBLICA)


Segunda carta en forma de sentencia.

Liberto, dice Manuel Azaña, que la libertad no hace al hombre feliz, pero que lo hace humano.

Estamos tú y yo en esta habitación a la que ya no le falta casi la esencia de ese padre huidizo que te ha tocado, la hemos llenado mucho entre los dos y así está, más bonita, con tanto sol y color. La ventana, llena de árboles, y de flores que no paran de crecer, como tú. 

Tu vocecita y tus pataleos a los objetos, tu vocecita, sobre todo. Papá se ha ido, llevamos ya dos meses sin él, yo, sigo sin él, quiero decir por lo tanto, que siento que me falta, pero espero ansiosa el día en que no me de cuenta de que no está.  



[             ]
[              ]
[algún año y muchos días: Hoy ] 

Un hoy que parecía no llegar nunca. 

Ahora soy la víctima, me pongo en el centro y digo: tuve muy mala educación sentimental, que lástima, no puedo hacer otra cosa que amar de una forma desmesurada y sin principios...también soy capaz de atisbar el cambio, la decepción permanecerá, pero mi mapa emocional...acabará siendo otra cosa.


Me da por pensar en el futuro. Me da por prepararme para lo peor. Me da por tener sed. 

Me fijo que estás más de lo preciso, que no te invito a marcharte amablemente, que tampoco te despido de una patada, o con insultos, que ya no lo pago con las puertas, que me conformo. Eso es. 

Y la vida se transforma en esperar a que se acabe. (Eso seguro)





[               *]



Y EN LOS HUECOS NO TE DEJO YA METERTE. Voy haciendo míos, sólo míos, los días. 


                                   HASTA QUE DESAPAREZCAS




en un The End. 

















El hecho
indecente,
de que no te hayas acordado de mi
hoy
ni un instante
ni un mísero traspiés
en el pasado
de la neblina
de nuestra
sí, nuestra, digo,
exquisita
no por eso menos insoportable
forma de relacionarnos,
hace que de pronto,
seamos tan distantes.

Hoy casi no me he acordado de ti.
Lo confieso.
Salvo, por este,
locus amoenus
no menos indecente,
que tu indecencia total,
ausente de vergüenza,
globalizadora,
mordiendo la última cena.

Te dedicas en cuerpo y obra
a tu labor de malcriarte.

Cuando
estés en
un artefacto, de fuegos artificiales,
del todo artificial,
y
tampoco pienses en mi,
porque el cielo esté lleno de luces,
simpáticas y efímeras,
sabrás,
pero breve,
casi nada,
que ya he lagrimado todo lo que me quedaba húmedo.


FRAGMENTO

-EVA:
¡No!, Pandora, no lo hagas, puedes decidir, si no por toda la humanidad, al menos por ti. No seas ni víctima, ni verdugo.
-PANDORA:
¿Y si es justo todo lo contrario?
-PENÉLOPE:
A mi no me importa que se acabe el mundo justo ahora. Por mi hazlo.
-EVA.
El mundo no se acaba, la eternidad empieza a salir de esa caja, no sé si entendéis lo eterno como concepto, o como mal definitivo. Lo vacío.
-ARIADNA:
A mi una eternidad me sería insoportable....
-PANDORA.
No entendéis que nosotras estamos en esta caja metidas, que nosotras somos los males del mundo... y nadie la va a abrir nunca.

Las edades 
Trepabas eucaliptos mientras yo miraba tus abdominales
perfectos.
y eso que siempre me pareciste un miserable,
un héroe,
un mafioso,
el que le tira los tejos a todas,
el que sólo tiene ojos para mi.
Tu labio, el de abajo.
Desadjetivado.

Las ganas de que llueva y no ir a trabajar,
mis ganas, de beberme un bar,
tus ganas, de no oírme.
Los dibujos, por la cara interna del muslo.


Te volvería a encontrar, atravesado en mi cama, ocupando el espacio justo que necesito para dormirme y que sea otro día.
Menos mal, que supe llorar a tiempo, cuando me dijiste que te gustaba una mujer bien preparada,
rasuré todos mis principios,
y la vaselina.
La grieta del techo, de la vecina ,que llevaba tacones por la mañana, a la hora de mi clase de procesos sociales, esa que aprobé mediocremente, para abrocharme más a ti, mientras notaba como pensabas en sus largas piernas y las bragas tendidas (socialmente).

FORMABA PARTE DEL PLAN

Hay tantos tipos de aire. Hay tantas formas de respirar. Hay, existen tantas formas de conciencia, de inconsciencia, individual, colec...