Estas cosas deberían saberse.

toqué tu mano ésta mañana. tuve que tocar tu mano en el hueco que había dejado tu mano en el mundo, entre el resto de las cosas.

Toqué tu mano que ya no estaba donde ayer. Ayer no toqué tu mano. Porque ya iba a tocarla ésta mañana.

Toqué tu mano llena de tierra. Tu mano estaba vacía. Y la llenaste de tierra mientras me explicabas que la tenías llena de tierra y yo la tocaba. Tocaba tu mano algo más que la tierra que tirabas al suelo.




No tocaba tu mano con mi mano. Pero se me ha quedado y ahora tengo por mano tu mano izquierda.





Llevo todo el día lloviendo.

Entre lusco e fusco


Entre lusco e fusco es el momento entre la puesta de sol y la llegada definitiva de la noche. Unos instantes que suceden todos los días. Y con sólo estos instantes se nombra este sitio que tiene unas estanterías al fondo, una barra con café a la entrada, paredes de piedra con monedas que simbolizan deseos de los que quisieron volver. Licor café, crema de orujo y a veces espontáneas
guitarras (cada vez menos, por desgracia).


Quizás gocemos de lo efímero de también otras formas.

Ha sido mi hija,

la que se ha muerto este verano,
por eso no quise ningún vestido rosa,

pero una hija, única,
las otras,

no son aquella hija.

Ya nació sangre,
de que no la querían,
así como ella lo sabía,
tampoco quiso ser mucho,
se quedó en olor.

Por eso tantas damas, a veces, se acercan a su cuna,
por eso estar en una cuna,
todavía.





Ahora una media sonrisa vacuna mi gesto,

Me río, sí, me río.

No sea que otro día no pueda.

Le grité a mi hija.
A veces lloraba,
y se disculpaba,

le grité que no hiciese tanto ruido mientras se moría.



Fémina Ista

FORMABA PARTE DEL PLAN

Hay tantos tipos de aire. Hay tantas formas de respirar. Hay, existen tantas formas de conciencia, de inconsciencia, individual, colec...